Anestesia
La intervención suele realizarse con anestesia local y sedación en la cirugía del párpado superior, mientras que la cirugía del párpado inferior puede requerir anestesia general según la complejidad del caso y la valoración del anestesista. El objetivo es mantener su confort y seguridad durante todo el procedimiento.
Localización de la incisión
El cirujano realiza incisiones precisas en función del tipo de técnica indicada:
– En la cirugía del párpado superior, la incisión se sitúa en el pliegue natural del párpado.
– En la cirugía del párpado inferior, puede colocarse justo bajo la línea de las pestañas o en el interior del párpado (técnica transconjuntival) para reducir la visibilidad de la cicatriz.
Resección o reposicionamiento de tejidos
Se retira o redistribuye el exceso de piel, grasa y/o músculo para corregir el descolgamiento o la prominencia de bolsas. En el párpado inferior, la grasa puede redistribuirse para suavizar el surco y mejorar la transición entre el párpado y la mejilla.
Tensado de piel y tejidos
Tras el ajuste de los tejidos, se tensa cuidadosamente la piel y las estructuras de soporte para respetar la anatomía del ojo y favorecer un resultado natural. Este paso se planifica para evitar tensión excesiva y contribuir a una recuperación adecuada.
Cierre de las incisiones
Las incisiones se cierran con suturas finas o adhesivo quirúrgico para optimizar la cicatrización. En algunos casos se emplean puntos reabsorbibles, según el criterio del cirujano.
Aplicación de cuidados locales
Se aplican pomadas protectoras y compresas frías para ayudar a reducir la inflamación y facilitar la cicatrización. No suelen ser necesarias prendas de compresión, pero sí se indican pautas de higiene y protección para cuidar una zona especialmente delicada.














































