Anestesia
La intervención se realiza con anestesia general para mantenerle completamente dormido/a y sin dolor durante todo el procedimiento.
Incisiones mínimamente invasivas
El cirujano realiza pequeñas incisiones en el abdomen para introducir la cámara y el instrumental, lo que permite una cirugía precisa y, por lo general, una recuperación más rápida. Las cicatrices suelen ser pequeñas y discretas, y su equipo le indicará cuidados locales para favorecer una buena cicatrización.
Reducción del tamaño del estómago
Se reseca una parte del estómago para dejar un reservorio estrecho con forma de “tubo”. Esta modificación limita la cantidad de alimento que puede ingerirse y contribuye a la pérdida de peso sostenida cuando se acompaña de cambios de estilo de vida y seguimiento médico.
Cierre de incisiones
Tras completar la resección, se comprueba la línea de grapado según el protocolo del equipo y se cierran las incisiones con suturas o adhesivo quirúrgico, buscando minimizar el riesgo de complicaciones y favorecer una buena cicatrización.
Monitorización tras la cirugía
Después de la intervención, se controlan constantes, dolor, hidratación y tolerancia progresiva a la ingesta según pauta. La movilización temprana suele recomendarse para reducir riesgos tromboembólicos y mejorar la circulación.
Recuperación y revisiones
Antes del alta, recibirá un plan de recuperación individualizado con fases de dieta, pautas de actividad, medicación y señales de alarma. Las revisiones programadas permiten vigilar la evolución, ajustar la suplementación si procede y reforzar hábitos que favorezcan resultados a largo plazo.

























































